
La paternidad, además de generar vínculos afectivos, crea claramente responsabilidades
imposible de omitir.
El deber que esta responsabilidad confiere es ineludibles,temas como la educación, la salud, la alimentación y por sobre
todo los valores, la ética, la moral, el afecto y normas claras, son
temas que requieren inversión de tiempo y la posibilidad de negarse a cumplir
con ellas, debiera tener indefectiblemente un sanción.
Está demostrado empíricamente que los seres humanos, nacen buenos, que sus primeros instintos son de bondad y de inclinación palpable hacia el bien y somos nosotros los adultos con sus prejuicios, resentimientos y odiocidades los que vamos maneando y estropeando dichas almas puras y blancas.
Es efectivo pensar, que la mayoría de los casos de victimarios en el acto de vulneración de derechos, son seres que sufrieron en su niñez estos flagelos, pero se hace verdaderamente necesario, hacer entender a estos últimos a través de la educación y la terapia, que no pueden repetir los patrones, por que sus hijos padecerán los mismos sufrimientos que ellos en su niñez, y que por lo tanto se hace verdaderamente necesario intervenir desde los orígenes el mal.
Ahora bien, ¿Qué hacer cuando estos padres dejan de cumplir sus responsabilidad? la ley obliga a un padre a proteger, custodiar y proporcionar las herramientas necesarias para que un NNA, pueda desarrollarse plenamente. No debiera pensarse en sancionar la falta?
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